<BGSOUND SRC="Dimelo Niņa.mp3">

TEGUACO

 

El folklore canario y sus origenes

 

Las canciones y cantares tradicionales canarios, han sido una manera muy especial de comunicación de las gentes del archipiélago canario y han sido el resultado de la herencia cultural recibida de los conquistadores peninsulares y de todo un sinfin de pueblos que han arribado a lo largo de los siglos a nuestras costas y que han dejado su impronta cultural y personal que, a lo largo de los siglos y pasando por el tamiz de la cultura e idiosincrasia canaria, han dado lo que se podría denominar folklore canario, que en formas musicales, cantares, danzas, etc... han permanecido y permanecen alojados en la memoria de nuestro pueblo.

 

La lírica del archipiélago, cuando aún era de uso cotidiano, estaba formada por romances y poemas de diferntes estructuras literarias y ha estado vigente tal vez hasta mediados del siglo XX, desapareciendo del uso habitual y pasando al recuerdo y la memoria de aquellos que se expresaban por este medio.

 

Procedentes de la amplia geografía ibérica, fueron llegando a Canarias diferentes corrientes musicales que, en cada isla, adquirieron un tinte diferenciador generando lo que es nuestro folklore actual.


No podemos olvidarnos, en este resumen, de la época prehispánica, tanto por las endechas como por las danzas rituales, religiosas y festivas, así como, por la danza del canario, sin lugar a dudas, la más importante aportación cultural a Europa de nuestros aborígenes isleños. Este baile pasó a la Península donde fue adaptado primero popularmente y después en círculos cortesanos, para saltar luego de España a toda Europa.


Los sedimentos más antiguos de nuestra música tradicional los encontramos en el baile llamado "el sirinoque" de la Isla de La Palma y que guarda la esencia de la primitiva citada danza de "el canario".


También en la isla de El Hierro, como danza de tipo rural ha persistido hasta nuestros días el "tango herreño", y como danza pantomímica "el baile del vivo".
En la isla de la Gomera ha sobrevivido al paso de los años el "baile del tambor", también llamado "tajaraste gomero", que, diferenciado, se baila en Tenerife.
Algunas bellas danzas agrícolas han llegado hasta nuestros días, es el caso del "baile del trigo" en la Isla de La Palma, que nos recuerda las operaciones que hay que hacer con este cereal, desde su siembra hasta comerlo como pan.

 

Los importantes cambios económicos y sociales que vive España en el siglo XVIII afectaron profundamente ciertos usos y costumbres, extendiéndose por las comunidades rurales una serie de modas generales que rápidamente arraigaron en el pueblo.


Es entonces cuando llegan a Canarias la mayoría de los géneros musicales que actualmente se interpretan, si bien con las diferencias que en cada zona, con el transcurso del tiempo, han ido adquiriendo.


Las folias y las malagueñas al igual que las isas y diversos tipos de seguidillas arraigan en nuestra tierra en este siglo XVIII, diferenciando los estilos en cada isla e incluso con variantes muy singulares y atractivas en diferentes pueblos de una misma isla.


El siglo XIX registra las más tardías incorporaciones de danzas populares del actual folklore. Se trata de un grupo de bailes de origen centroeuropeo que se manifiesta en la polka, mazurca y berlina.


Finalmente, es preciso citar la evolución de nuestro folklore del siglo XX y la aparición de la canción popular canaria. Tanto la tecnología como el más fácil acceso a los conocimientos musicales de la sociedad, han permitido que la música tradicional se enriquezca conociendo vertientes, hasta hace 50 años, inusitadas.


Grupos como Los Sabandeños, Los Guaracheros, Los Gofiones, Taburiente, Mestisay, al igual que autores como Néstor Álamo, Cabrera, Santamaría, Alonso, etc. han sabido, aún en contra de los puristas del folklore, abrir nuevos cauces a una música viva que combina elementos tradicionales con innovaciones que son aceptadas y se integran en nuestra gente generando un cancionero popular que en cualquier rincón de nuestra variada geografía insular podemos disfrutar.

 

Hay que tener en cuenta que las raíces culturales canarias están intimamente ligadas a su historia, a su fuero particular, a la conquista, a las inmigraciones recibidas, simplemente y a la vez de una manera compleja, al desarrollo social de las islas.

 

Es por todo ello que se deben encauzar las enseñanzas de nuestra memoria cultural, musical y folclórica, para que las generaciones presentes y futuras sepan y conozcan cuan rico es nuestro acervo.